Javier Milei decidió echar a su canciller Diana Mondino luego de que Argentina votara, consecuentemente con su historia, en rechazo al bloqueo contra Cuba en la asamblea de Naciones Unidas. Según confirmó primero el vocero presidencial, Manuel Adorni, y luego la Oficina del Presidente, Gerardo Werthein, actual embajador argentino en Washigton DC, será el reemplazante de Mondino.
El comunicado de la Oficina del Presidente anunció, diplomáticamente, la «renuncia» de Mondino y marcó las razones sin dejar dudas: «Nuestro país se opone categóricamente a la dictadura cubana». «La Argentina atraviesa un período de cambios profundos y esta nueva etapa exige que nuestro cuerpo diplomático refleje en cada decisión los valores de libertad, soberanía y derechos individuales que caracterizan a las democracias occidentales», sostuvo el comunicado.
Como para resaltar la política diplomática marcada por Milei desde aquella frase de campaña sobre «el lado civilizado de la vida», posiconándose en el eje de Estados Unidos e Israel, el comunicado de la Oficina del Presidente anticipó que abrirá una persecusión macartista hacia el interior del Ministerio de Relaciones Exteriores: «Iniciará una auditoría del personal de carrera de la Cancillería, con el objetivo de identificar impulsores de agendas enemigas de la libertad».

