La Academia derrotó 2-1 a Corinthians en el Cilindro de Avellaneda y se clasificó a la final de la Copa Sudamericana. Con un doblete de Juanfer Quintero (el primero de penal), figura estelar de la noche, los dirigidos por Gustavo Costas gestaron la remontada ya que habían arrancado abajo en el tanteador por el gol de Yuri Alberto. El arquero Gabriel Arias, de floja respuesta en el tanto del Timao, fue clave para sostener en partido al cuadro argentino con dos atajadas fenomenales. Con oficio, el dueño de casa supo aguantar la diferencia mínima en el global y se quedó con el premio. Ahora Racing se las verá ante Cruzeiro, el sábado 23 de noviembre, en el estadio La Nueva Olla de Asunción, Paraguay.
Si a lo largo de este año la Academia demostró ser un equipo que tiene por principal virtud el gol, en la Copa Sudamericana eso se expuso a la máxima potencia. Sobre todo en Avellaneda. Seis partidos jugados y 21 goles, todos para conseguir triunfos. Una marca bestial, que de algún modo define a este equipo. Por eso incluso cuando el partido arrancó adverso, en el resultado y en el trámite, flotaba la esperanza en el aire de que un gol iba a caer. Y cayó por partida doble, en tres minutos, para remontar el resultado en una ráfaga. Esa, acaso, es la otra característica positiva de este Racing: es un equipo que cree.

