Si bien el 0-0 ante Monterrey abría la puerta a poder quedar en el camino del Mundial de Clubes tempranamente, más aún con la necesidad de tener que ganar en el cierre del grupo ante el gigante Inter, River no toleró el 0-2 que sentenció la consecuente eliminación, ya que Rayados tampoco tuvo piedad ante Urawa Red Diamonds (4-0), y exhibió una fea imagen en su despedida: dos expulsiones y una imagen final lamentable de un Marcos Acuña que perdió la cabeza.
Desesperado, sabiendo que el 0-0 que protagonizó hasta los 72 minutos no le alcanzaba, se llenó de impotencia con la expulsión de Martínez Quarta, el primer gol que llegó poco después, y empezó a dejar el compromiso de lado para descargar su bronca con los rivales y el juez.
En el primer tiempo estuvo en partido y con la clasificación aún dentro de las posibilidades, pero en el estadio Lumen Field de Seattle se fue informando a través de las pantallas de los goles de los mexicanos. A esa altura, ya ni un empate 1-1 era negocio para el equipo de Núñez por la diferencia de goles entre sí. El entrenador riverplatense se quejó luego en conferencia de prensa de esos informes al aire que habrían condicionado a sus jugadores.
En el intento por encontrar el gol que lo acercara al boleto, de a poco fue desprotegiéndose. Inter, que ya se había aproximado al área de Franco Armani en el primer capítulo, empezó a encontrar formas más fáciles de llegar a ese arco. Sobre todo a partir de los 21 minutos del complemento, cuando Lucas Martínez Quarta controló mal un pelotazo de Denzel Dumfries y debió barrer desesperado para cortar la carrera de Henrik Mkhitaryan: el armenio se iba mano a mano y, como último recurso, el zaguero fue echado correctamente.

