La obra se estaba levantando sobre el terreno de una casona donde entre 2002 y 2003 vivió Gustavo Cerati. Ese detalle -aunque no tuviera que ver en sí con el cuerpo- ayudó con su difusión y, en gran parte, en resolver el misterio cuya investigación quedó en manos del fiscal Martín López Perrando.
Fue un sobrino el que ató cabos luego de ver la noticia sobre el hallazgo de un cuerpo en una casa lindera a la que había ocupado el músico Gustavo Cerati. Los datos del NN que se iban conociendo -edad, vestimenta, sexo contextura- lo fueron convenciendo que tal vez se trataba de su tío Diego. Y no se equivocó.
Una prueba de ADN determinó sin lugar a dudas que los 150 huesos encontrados en el jardín del chalet de avenida Congreso 3742 eran los de el adolescente desaparecido en 1984.
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) le tomó una muestra a la madre que dio un match perfecto. El padre de Diego – dedicado al venta de repuesto de autos- ya no vive. Murió en un accidente de transito. Estaba convencido de que a su hijo lo había secuestrado una secta.
Aunque todo indica que el crimen está prescripto, ahora al fiscal López Perrando le queda la trabajosa tarea de tratar de reconstruir lo que pasó. Y seguramente el primer paso será citar a los dueños del chalet donde apareció el cuerpo y que vivían allí en 1984. Se trata de una mujer ya muy anciana y de dos hijos, una mujer y un varón de apellido Graf.
Un detalle para nada menor es que la fosa donde estaba enterrado el cuerpo tenía muy poca profundidad: unos 60 centímetros. Para los investigadores, esto indica claramente que fue cavada con descuido y apuro. Eso explicaría, también, por qué se dejaron con el muerto objetos que podrían llevar a su futura identificación.
Un corbatín de colegio y una ficha de casino encontrados con el cuerpo.Un corbatín de colegio y una ficha de casino encontrados con el cuerpo.
En total –según el informe de la Policía Científica de la Policía de la Ciudad– se encontraron 150 fragmentos de hueso. También una suela de un zapato de un calzado número 41, lo que parece un corbatín azul de colegio muy gastado, un llavero naranja con una llave y un reloj Casio con calculadora fabricado en Japón en 1982.
Pero lo más raro, en este caso ya de por sí raro, es una moneda de 5 yenes que al principio fue confundida con «un dije con inscripciones en idioma extranjero». Aparentemente, por esa época los jóvenes la usaban al cuello como adorno y amuleto.
El reloj Casio CA-90, clave en el caso.El reloj Casio CA-90, clave en el caso.
Los restos de Diego fueron encontrados por los obreros que trabajaban en el terreno que quedó tras una demolición en Congreso 3748. Allí había una casona en la que vivieron la artista Marina Olmi –hermana de Boy Olmi– y el músico Gustavo Cerati. El líder de Soda Stereo la alquiló entre entre 2002 y 2003.
Estaban levantando una pared –donde siempre había solo una ligustrina como única separación–, cuando desde el jardín del chalet de Congreso 3742 hubo un desmoronamiento y quedaron expuestos los huesos.
Ese 20 de mayo empezó a develarse un misterio que llevaba cuarenta años enterrado. Pero aun falta gran parte de la historia, falta saber quién mató a Diego, y por qué.
Fuente: Clarín